Capitalismo para todos: ¡Panaderos, a competir!


(Declaración sobre el tema: pan de batalla)

La marraqueta paceña ha desaparecido. Hoy no es ni la sombra de lo que fue esa deliciosa y crocante marraqueta con la que crecimos y aprendimos a saborear, aun sin mantequilla, que en mi infancia era prohibitiva.

He leído con asombro el tuit de @SDoriaMedina, en sentido de continuar fijando el precio del pan por parte del gobierno. Eso es exactamente lo que NO se debe hacer. Sus palabras nos remiten al gobierno de la UDP (años 80), cuando se esgrimían esos mismos argumentos para impedir que funcione el sistema de precios y se asignen los recursos de acuerdo a su escasez relativa.

¿Necesitamos dólares para que baje el precio del pan? ¿Dólares baratos para importar harina?

¿Qué hace el gobierno negociando precios con los panaderos? Ni las alcaldías debieran estar metidas en ello.

Con un dólar a precio real sería imposible tener un pan barato con harina importada. Un dólar a precio real permitiría producir trigo en Bolivia de forma rentable para el agricultor y a precio aceptable para el consumidor. EMAPA ya debiera haber desaparecido, pues como todo monopolio estatal es una fuente segura de corrupción, como lo fueron los “cupos” en los 50.

El precio del pan de batalla debe reflejar su costo de producción y lo que el consumidor esté dispuesto a pagar. Se debe dar libertad a los panificadores para que produzcan una variedad que puede variar en precio, calidad y sabor según la preferencia del consumidor. Podría variar para diferentes calidades de pan entre Bs 0.50 y Bs 5, que es aproximadamente medio dólar; una ganga para el turista y una imposibilidad para el obrero.

Pero el precio uniforme de la marraqueta produce un producto pésimo para todos: pobres y ricos, obreros y turistas. La marraqueta a precio subvencionado, peso controlado y precio fijo es un desastre, incomible. La competencia entre productores –panificadores en este caso– nos dará una variedad de pan a diferentes precios, calidades y sabores que el consumidor podrá elegir de acuerdo a su preferencia, gusto y billetera.

Así también se produce una subvención cruzada entre productos. El panadero tendrá economías de escala si produce mucho pan barato y simultáneamente vende también menos volumen de su mejor pan, pero con mayores márgenes de utilidad que le permiten el alto volumen de pan barato.

Ello también obligará a diferenciar entre panificadores o panaderías, que deberán identificar su producto con un nombre o marca. ¿Recuerdan ustedes la marraqueta Figliozzi? Ya no existe. La mató el control de precios, la “bur(r)ocracia” y el Estado/gobierno tranca de la corrupción. ¡Maten a EMAPA!

De una buena vez: precios libres, competencia, innovación y libertad económica para prosperar.

¡Capitalismo para todos!


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